México enfrenta una paradoja laboral que expone la fractura de su mercado de trabajo: mientras las vacantes en inteligencia artificial se duplicaron en el último año según El Economista, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reporta una desaceleración en la creación de empleo formal, de acuerdo con información publicada por El Financiero a principios de junio. Esta contradicción no es casualidad: revela la coexistencia de dos realidades económicas desconectadas en el mismo territorio nacional.
Por un lado, el sector tecnológico experimenta un crecimiento sostenido en la demanda de talento especializado, con empresas que buscan perfiles en inteligencia artificial, ciencia de datos y desarrollo de software. Por otro, la masa laboral del país —más de 56 millones de personas económicamente activas— enfrenta condiciones de informalidad que superan el 55%, según datos históricos del INEGI, y una creación de empleo formal que no alcanza a cubrir las necesidades de una población en constante crecimiento.
La divergencia entre estos dos mercados laborales plantea preguntas fundamentales sobre el modelo económico mexicano: ¿puede el crecimiento de sectores de alta especialización compensar el estancamiento del empleo masivo? ¿O estamos ante una fragmentación estructural que profundizará las desigualdades?
Contexto: la promesa incumplida del empleo tecnológico
Durante la última década, México ha apostado por atraer inversión en sectores tecnológicos como parte de su estrategia de desarrollo económico. El país se posiciona como destino de nearshoring, con empresas estadounidenses que relocalizan operaciones buscando proximidad geográfica y costos competitivos. Esta tendencia se ha traducido en un aumento gradual de vacantes especializadas en tecnología, particularmente en ciudades como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México.
Sin embargo, el empleo tecnológico representa menos del 3% del mercado laboral total mexicano, según estimaciones basadas en registros del IMSS y análisis sectoriales. La promesa de que la economía digital generaría oportunidades masivas no se ha materializado: la brecha de habilidades entre lo que demandan las empresas tecnológicas y la formación de la mayoría de la población económicamente activa sigue siendo abismal.
Mientras tanto, la informalidad se ha mantenido estructuralmente por encima del 55% durante años. Según el INEGI, millones de mexicanos trabajan sin prestaciones, sin seguridad social y con ingresos por debajo del salario mínimo. Esta realidad contrasta radicalmente con las condiciones del sector tecnológico, donde los salarios pueden superar varias veces el promedio nacional y las empresas compiten por retener talento con beneficios como trabajo remoto, horarios flexibles y capacitación continua.
Los hechos: qué sabemos sobre el mercado laboral actual
Según el reporte de El Economista publicado el 22 de junio, las vacantes de inteligencia artificial en México se duplicaron en el último año. Aunque la nota no especifica el número absoluto de posiciones disponibles ni identifica empresas concretas, el dato señala una tendencia clara: la demanda de talento especializado en IA está creciendo exponencialmente. Este fenómeno se alinea con la tendencia global de adopción de herramientas de inteligencia artificial en sectores como finanzas, manufactura, retail y servicios.
En contraste, El Financiero reportó el 8 de junio que el IMSS tiene "malas noticias" sobre la creación de empleos formales. Aunque la nota tiene ya 15 días de antigüedad y no proporciona cifras específicas, la advertencia sugiere una desaceleración en el ritmo de incorporación de trabajadores al sistema de seguridad social. Esta discrepancia temporal es relevante: los datos del IMSS suelen publicarse con cierto retraso, por lo que la información podría corresponder a abril o principios de mayo.
El panorama se complica cuando se considera el factor salarial. Reforma publicó el 23 de junio que el salario es el factor determinante en los cambios de trabajo, según un reporte no detallado en la nota. Esta afirmación, aunque carente de cifras específicas o metodología, coincide con estudios previos que identifican la remuneración como la principal motivación para que los trabajadores busquen nuevas oportunidades. La pregunta es: ¿qué sucede cuando los salarios del sector tecnológico se alejan cada vez más del promedio nacional?
Mientras tanto, el gobierno del Estado de México —la entidad más poblada del país con más de 17 millones de habitantes— anunció un programa de apoyo económico para desempleados de hasta $9,000 pesos, según información publicada por consultorsalud.com.mx el 22 de junio. El programa establece requisitos y fechas específicas que no se detallan en la nota disponible, pero su existencia misma es indicativa: la administración estatal reconoce que el desempleo o subempleo es un problema que requiere intervención pública directa.
Análisis: la desconexión entre dos mercados laborales
La paradoja mexicana no es única en el mundo, pero adquiere características particulares por el tamaño de la población en condiciones de precariedad. La duplicación de vacantes en IA representa una oportunidad para un segmento muy reducido de la población: aquellos con formación universitaria en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), dominio del inglés y, en muchos casos, experiencia previa en el sector tecnológico.
Este perfil excluye automáticamente a la mayoría de los buscadores de empleo. Según datos del INEGI, solo el 21% de la población mexicana entre 25 y 64 años cuenta con educación superior. De ese porcentaje, solo una fracción tiene formación en áreas tecnológicas, y un porcentaje aún menor posee las habilidades específicas que demandan empresas de inteligencia artificial: conocimientos en machine learning, análisis de datos, programación en Python o R, y comprensión de algoritmos complejos.
La desaceleración en el empleo formal registrado por el IMSS, por su parte, afecta a sectores tradicionales de la economía: manufactura, comercio, servicios y construcción. Estos sectores son los que históricamente han absorbido a la mayoría de la población económicamente activa. Cuando la creación de empleo se desacelera en estos ámbitos, el impacto es masivo y directo sobre millones de familias.
El análisis de Zona Docs sobre "La precarización del trabajo en México", publicado el 23 de junio, aborda precisamente esta realidad, aunque la fuente no está disponible para verificar su metodología o datos específicos. La precarización no se limita a la informalidad: también incluye empleos formales con salarios bajos, contratos temporales, ausencia de prestaciones más allá de las obligatorias por ley y condiciones laborales deficientes.
El programa de apoyo del Estado de México, con sus $9,000 pesos, funciona como un paliativo temporal pero no resuelve el problema estructural. Históricamente, estos programas han tenido resultados mixtos: proporcionan alivio inmediato a familias en crisis, pero sus tasas de reinserción laboral permanente son limitadas. Sin cifras oficiales sobre cuántas personas han solicitado o recibido estos apoyos en ediciones anteriores, es imposible evaluar su efectividad real.
Las voces ausentes y las perspectivas necesarias
Un análisis completo de esta paradoja laboral requiere perspectivas que las fuentes disponibles no proporcionan. Falta la voz de las empresas tecnológicas: ¿por qué duplican vacantes?, ¿qué salarios están ofreciendo?, ¿qué estrategias implementan para cerrar la brecha de talento? Empresas como Softtek, Wizeline, EPAM y las operaciones mexicanas de gigantes como IBM, Oracle o Google son actores clave en este mercado, pero sus voceros no aparecen en las notas consultadas.
También faltan testimonios de trabajadores en ambos extremos del espectro: profesionistas tecnológicos que navegan un mercado con alta demanda y múltiples ofertas, y trabajadores precarizados que enfrentan desempleo o subempleo sin opciones de reconversión laboral. Estas historias humanas son fundamentales para entender las implicaciones sociales de la fragmentación del mercado laboral.
Las autoridades laborales —la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) a nivel federal, o sus equivalentes estatales— tampoco están presentes en el debate público según las fuentes disponibles. ¿Existe una estrategia gubernamental para vincular la demanda tecnológica con programas de capacitación masiva? ¿Se están diseñando políticas para evitar que la brecha entre sectores se profundice?
Lo que falta por saber
Las fuentes disponibles generan más preguntas que respuestas. ¿Cuántos empleos formales exactamente creó el IMSS en mayo de 2026 comparado con el mismo periodo de 2025? Sin cifras absolutas, es imposible dimensionar la magnitud de la desaceleración. ¿Se trata de una caída de miles de empleos o de decenas de miles? ¿Qué sectores específicos están detrás de esta desaceleración?
Sobre las vacantes de inteligencia artificial: ¿cuántas posiciones concretas existen actualmente? Pasar de 100 a 200 vacantes es técnicamente una duplicación, pero el impacto económico es radicalmente diferente a pasar de 10,000 a 20,000. ¿Qué salarios ofrecen estas posiciones comparados con el salario promedio nacional de aproximadamente $15,000 pesos mensuales según datos del IMSS? ¿Qué ciudades concentran estas oportunidades?
El programa del Estado de México también genera interrogantes: ¿cuántas personas son elegibles para el apoyo de $9,000? ¿Cuál es el presupuesto total asignado? ¿Cuántos solicitantes hubo en ediciones anteriores y qué porcentaje logró reinsertarse en el mercado laboral formal después de recibir el apoyo? Sin estos datos, es imposible evaluar si se trata de una política pública seria o de una medida cosmética.
La nota de Reforma sobre el salario como factor determinante en cambios laborales tampoco proporciona información crucial: ¿qué porcentaje de trabajadores cambia de empleo exclusivamente por salario? ¿Cuál es la metodología del estudio citado? ¿Se aplicó a población general o solo a sectores específicos?
Finalmente, la pregunta más importante permanece sin respuesta: ¿existe correlación directa entre la duplicación de vacantes tecnológicas y la desaceleración del empleo formal general, o son fenómenos independientes? Una hipótesis es que empresas en sectores tradicionales reducen plantillas mientras aumentan inversión en tecnología, automatizando procesos y requiriendo menos trabajadores operativos pero más especialistas. Otra hipótesis es que ambos fenómenos responden a dinámicas económicas distintas sin relación causal directa. Sin investigación adicional, es imposible determinarlo.
Perspectiva: ¿desacople temporal o fractura estructural?
La evidencia disponible sugiere que México enfrenta más que un desacople temporal: la fragmentación del mercado laboral entre un sector tecnológico dinámico y un mercado masivo estancado puede ser estructural. La velocidad de transformación tecnológica supera ampliamente la capacidad del sistema educativo para formar talento y la capacidad del mercado laboral tradicional para absorber población.
Otros países han enfrentado esta tensión con resultados mixtos. Corea del Sur e Irlanda lograron convertir nichos tecnológicos en motores de desarrollo más amplios mediante inversión masiva en educación y políticas industriales coordinadas. En contraste, varios países latinoamericanos han visto cómo sectores tecnológicos prósperos coexisten con mercados laborales precarizados sin que se produzca un efecto derrame significativo.
El caso mexicano tiene características propias: una población de 130 millones de habitantes, una economía altamente integrada con Estados Unidos, tasas de informalidad estructuralmente altas y un sistema educativo con rezagos profundos en matemáticas, ciencias y habilidades digitales según evaluaciones internacionales como PISA.
La pregunta fundamental es si México puede aprovechar el momento actual —crecimiento de nearshoring, demanda tecnológica elevada— para construir puentes entre ambos mercados laborales, o si la oportunidad se concentrará en un segmento reducido mientras millones quedan al margen. La respuesta determinará no solo el futuro del empleo, sino la viabilidad del modelo económico en su conjunto.
Por ahora, la paradoja persiste: un país donde las vacantes de inteligencia artificial se duplican mientras los programas de apoyo a desempleados se multiplican. Dos realidades, un mismo territorio, sin estrategia visible para conectarlas.

