México generó apenas 551,000 empleos en el último año, la cifra más baja registrada en los últimos 15 años, según datos del primer trimestre de 2026 publicados por el observatorio ciudadano México ¿cómo vamos?. La cifra, reportada por El Economista, no solo evidencia una desaceleración cuantitativa del mercado laboral, sino que plantea una pregunta incómoda que las estadísticas oficiales eluden: ¿qué tipo de empleos se están creando en un país donde cinco horas de traslado diario pueden ser el precio oculto de tener trabajo, y donde la discapacidad sigue siendo sinónimo de exclusión sistemática?
La crisis no es nueva, pero su profundización es innegable. Entre 2015 y 2019, México promediaba la creación de más de 700,000 empleos anuales, una cifra que ya era insuficiente para absorber el crecimiento de la población económicamente activa. La caída a 551,000 plazas representa una contracción de casi 22% respecto a ese promedio histórico, y ocurre en un contexto donde el nearshoring —la relocalización de empresas a México por su cercanía con Estados Unidos— ha sido presentado como la gran promesa de revitalización económica. Hasta ahora, esa promesa no se refleja en las cifras del empleo.
Contexto histórico: cantidad sin calidad
El problema estructural del mercado laboral mexicano nunca ha sido exclusivamente cuantitativo. Históricamente, México ha enfrentado una paradoja: genera empleos, pero la mayoría son precarios. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la informalidad laboral se ha mantenido consistentemente cerca del 55% de la población ocupada durante la última década. Esto significa que más de la mitad de quienes trabajan lo hacen sin acceso a seguridad social, prestaciones o contratos estables.
La reforma laboral de 2019, que buscó combatir la subcontratación ilegal y fortalecer la negociación colectiva, logró avances en la regulación formal, pero no atacó las raíces de la precariedad: salarios estancados, falta de inversión en capacitación y ausencia de políticas de inclusión efectivas. El salario mínimo ha experimentado incrementos reales desde 2019, pasando de 102.68 pesos diarios a más de 248 pesos en 2024, pero este crecimiento beneficia principalmente al sector formal, que representa menos de la mitad del empleo total.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha documentado que los tiempos de traslado excesivos en las grandes ciudades mexicanas generan pérdidas económicas equivalentes al 2-3% del PIB. Esta cifra abstracta se materializa en casos como el de Adriana, una trabajadora documentada por El País que invierte cinco horas diarias en transporte público para llegar a su empleo. Su historia no es excepcional: millones de mexicanos pagan con tiempo —ese recurso no renovable— el costo de una planificación urbana deficiente y un sistema de transporte colapsado.
Los hechos: qué sabemos sobre los 551,000 empleos
México ¿cómo vamos?, el observatorio ciudadano que generó los datos del primer trimestre de 2026, es una iniciativa que desde 2013 monitorea indicadores económicos y sociales para evaluar las políticas públicas. Sin embargo, el reporte citado por El Economista no especifica la metodología exacta ni desagrega la cifra de 551,000 empleos por sector, formalidad o región. Esta opacidad es significativa: no es lo mismo crear 551,000 empleos informales en comercio al menudeo que generar plazas formales en manufactura o tecnología.
Lo que sí sabemos es que la tendencia a la baja es consistente con otros indicadores económicos. El Banco de México (Banxico) ajustó a la baja sus proyecciones de crecimiento del PIB para 2026, situándolas en torno al 1.1%, una cifra que históricamente se asocia con generación limitada de empleo. La inversión extranjera directa, que había mostrado repuntes en 2023 y 2024 asociados al nearshoring, no ha generado aún el efecto multiplicador esperado en el mercado laboral.
Paralelamente, el análisis del ITESO —universidad jesuita con tradición en investigación social— documenta que las personas con discapacidad auditiva enfrentan barreras sistemáticas para acceder al mercado laboral en México. Aunque el estudio no proporciona datos cuantitativos específicos, señala que la falta de políticas de inclusión efectivas, la ausencia de intérpretes de lengua de señas en procesos de reclutamiento y los prejuicios arraigados perpetúan la exclusión. En un país donde las personas con discapacidad representan aproximadamente el 6% de la población según el censo de 2020, su tasa de participación laboral es desproporcionadamente baja.
Mientras tanto, Milenio reportó que Grupo Bimbo se mantiene como una de las empresas más atractivas para trabajar en México, según un ranking no especificado. La nota no menciona la metodología utilizada ni contextualiza esta información dentro de la crisis general del mercado laboral. No hay datos sobre si Bimbo implementa políticas efectivas de inclusión para personas con discapacidad, ni sobre la rotación de personal o salarios reales que justifiquen su posicionamiento como empleador atractivo.
Análisis: las dimensiones ocultas de la crisis laboral
La cifra de 551,000 empleos es un síntoma, no la enfermedad. El mercado laboral mexicano enfrenta una crisis multidimensional donde convergen factores estructurales de larga data con dinámicas económicas recientes. Uno de los problemas centrales es la desconexión entre políticas macro y realidades micro: las estadísticas oficiales no capturan el costo humano de la precariedad.
El caso de Adriana, que invierte cinco horas diarias en transporte, ilustra un fenómeno más amplio. Un estudio del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) estimó que en la Zona Metropolitana del Valle de México, el tiempo promedio de traslado al trabajo es de 1.5 horas por trayecto, es decir, tres horas diarias. Esto no solo afecta la productividad y la calidad de vida, sino que genera costos económicos directos: menos tiempo para educación, cuidados o trabajo adicional. Para las mujeres, que asumen desproporcionadamente las tareas de cuidado no remuneradas, esta inequidad se agudiza.
La exclusión de personas con discapacidad, documentada por el ITESO, añade otra capa de complejidad. México ratificó en 2008 la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, y la Ley Federal del Trabajo prohíbe la discriminación por discapacidad. Sin embargo, la implementación es deficiente. No existen incentivos claros para que las empresas adopten ajustes razonables, y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) no publica estadísticas desagregadas sobre inclusión laboral de este segmento.
Mientras tanto, el discurso sobre el nearshoring sigue dominando la narrativa oficial. El gobierno federal y organismos empresariales han proyectado que la relocalización de cadenas de suministro podría generar hasta 1.2 millones de empleos en sectores como manufactura, logística y servicios. Hasta ahora, estos empleos no se materializan en las cifras. Posibles explicaciones incluyen la falta de infraestructura adecuada (energía, agua, conectividad), burocracia en trámites y —crucialmente— déficit de mano de obra calificada.
Perspectivas y voces ausentes
Lo que falta en el debate público es la voz de múltiples actores clave. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social no ha emitido un posicionamiento oficial sobre la cifra de México ¿cómo vamos?, ni ha presentado proyecciones propias actualizadas. Las organizaciones sindicales, que históricamente han sido actores centrales en la negociación de condiciones laborales, están ausentes de la conversación mediática sobre esta crisis.
Tampoco hay análisis sistemático de economistas independientes que expliquen las causas de esta desaceleración. ¿Es un efecto rezagado de la política monetaria restrictiva de Banxico, que mantuvo tasas de interés elevadas para controlar la inflación? ¿Es consecuencia de la incertidumbre política previa a las elecciones de 2024? ¿O refleja problemas estructurales más profundos, como el agotamiento del modelo exportador sin inversión en innovación?
El ranking que posiciona a Grupo Bimbo como empleador atractivo plantea preguntas metodológicas importantes. ¿Los criterios incluyen indicadores de inclusión, como porcentaje de empleados con discapacidad? ¿Se mide la rotación de personal, que es un indicador clave de satisfacción laboral real? ¿Los salarios ofrecidos superan la línea de bienestar del CONEVAL, que en 2024 se ubicaba en aproximadamente 5,600 pesos mensuales por persona en zonas urbanas?
Estas preguntas no tienen respuesta en las fuentes disponibles, lo que refleja una debilidad del periodismo económico mexicano: la tendencia a reproducir notas promocionales sin contexto crítico.
Lo que falta por saber
Para entender la magnitud real de esta crisis laboral, necesitamos datos que las fuentes actuales no proporcionan. Primero, ¿cuántos de estos 551,000 empleos son formales? Si la mayoría son informales, la cifra es menos relevante como indicador de progreso económico. Segundo, ¿qué sectores concentran estos empleos? Si están en comercio al menudeo o servicios de baja productividad, no generarán los salarios ni la estabilidad que México necesita.
Tercero, ¿cómo se compara esta cifra con el crecimiento de la población económicamente activa? Si la fuerza laboral crece más rápido que la creación de empleos, la tasa de desempleo real —que incluye desempleo oculto y subempleo— aumenta, aunque las estadísticas oficiales no lo reflejen. Cuarto, ¿qué porcentaje de estos empleos ofrece salarios superiores a la línea de bienestar del CONEVAL? Esta es la métrica real de si el empleo contribuye a reducir la pobreza o simplemente la perpetúa.
Finalmente, ¿qué está haciendo el gobierno federal para abordar las barreras estructurales documentadas: movilidad urbana deficiente, exclusión de personas con discapacidad, falta de capacitación? La pregunta de política pública es urgente: ¿cómo transitar de un modelo de creación de empleo basado en cantidad y precariedad hacia uno basado en calidad e inclusión?
La respuesta no está en los titulares actuales, pero debe estar en la agenda de cualquier gobierno que aspire a que el empleo sea un motor de desarrollo y no solo una estadística que maquillar cada trimestre.

