La segunda ronda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en una fase crucial con la próxima visita del representante comercial estadounidense Jamieson Greer, quien se reunirá con la presidenta Claudia Sheinbaum para abordar las modificaciones al acuerdo que rige más del 80% del comercio exterior de México. Sin embargo, esta nueva oportunidad de negociación llega con una agenda pendiente: el sector servicios continúa siendo el gran ausente de un tratado que, según expertos, presenta vacíos estructurales que México no ha sabido capitalizar.

El mecanismo de revisión: una ventana de oportunidad cada seis años

El T-MEC incluye un mecanismo de revisión establecido en su artículo 34.7, que permite a cualquiera de los tres países miembros solicitar modificaciones cada seis años. La primera revisión formal estaba programada para 2026, exactamente seis años después de la entrada en vigor del acuerdo en 2020. Este proceso es crucial porque determina no solo la continuidad del tratado, sino también su capacidad de adaptarse a las nuevas realidades económicas de América del Norte.

Según reportes de Bloomberg Línea y Reporte Índigo, la visita de Greer forma parte de esta segunda ronda de conversaciones, lo que sugiere que las negociaciones preliminares ya han comenzado desde febrero de 2026, cuando la Universidad de Navarra documentó que los tres países afrontaban formalmente el proceso de revisión.

La importancia de estas conversaciones no puede subestimarse. Para México, el T-MEC representa la columna vertebral de su inserción en la economía global, y cualquier modificación podría tener repercusiones directas sobre sectores estratégicos de la economía nacional.

Los logros documentados: el sector agroalimentario como caso de éxito

Las cifras disponibles muestran que el T-MEC ha cumplido parcialmente sus objetivos. Según datos de Reforma, el tratado ha fortalecido significativamente el comercio agroalimentario regional, consolidando cadenas de suministro integradas que han beneficiado tanto a productores como a consumidores en los tres países.

Este éxito en el sector agroalimentario contrasta, sin embargo, con las limitaciones estructurales que presenta el tratado en otros sectores económicos. El análisis de la Universidad de Navarra confirma que, mientras México, Estados Unidos y Canadá afrontan conjuntamente esta revisión, existen áreas de oportunidad que no han sido plenamente exploradas desde la negociación original.

La fortaleza del sector agroalimentario bajo el T-MEC puede atribuirse a la claridad de las reglas establecidas y a la experiencia previa de integración que databa desde el TLCAN. Sin embargo, esta experiencia no se ha replicado en sectores económicos igualmente estratégicos para México.

El vacío crítico: el sector servicios como omisión estructural

El Financiero identifica la omisión del sector servicios como un "vacío estratégico" para México, una evaluación que expone las limitaciones del tratado actual y las oportunidades perdidas para la economía mexicana. Esta omisión es particularmente relevante considerando que el sector servicios representa una porción creciente del PIB mexicano y podría ser una fuente importante de competitividad internacional.

La ausencia de un marco robusto para el comercio de servicios en el T-MEC significa que México ha desaprovechado oportunidades en sectores como tecnología de la información, servicios financieros, consultoría profesional y servicios digitales. Estos sectores, que han experimentado un crecimiento acelerado en la economía global, podrían beneficiarse significativamente de reglas comerciales más claras y de acceso preferencial a los mercados estadounidense y canadiense.

Esta omisión estructural también limita la capacidad de México para posicionarse como un hub de servicios en América del Norte, una estrategia que podría complementar su fortaleza manufacturera y diversificar su base económica. La falta de inclusión del sector servicios en el T-MEC representa, por tanto, una oportunidad perdida que la actual revisión podría corregir.

Los actores clave y las incógnitas del proceso

La dinámica de estas negociaciones involucra a figuras clave en los tres países. Jamieson Greer, como representante comercial de Estados Unidos, encabeza las negociaciones estadounidenses, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum lidera la posición mexicana en este proceso trilateral. Sin embargo, el papel de Canadá en estas negociaciones permanece menos claro en los reportes disponibles.

Las fuentes consultadas revelan varias incógnitas críticas sobre el proceso. No se conocen las posiciones específicas de cada país sobre los temas prioritarios de revisión, ni existe claridad sobre por qué México no ha priorizado históricamente la inclusión del sector servicios en sus propuestas. Tampoco se ha establecido un calendario específico para completar la revisión, lo que genera incertidumbre sobre los tiempos y el alcance de las posibles modificaciones.

Esta falta de transparencia en el proceso contrasta con la importancia económica de las decisiones que se tomarán. Los sectores empresariales mexicanos, particularmente aquellos que podrían verse más afectados por posibles cambios al tratado, operan con información limitada sobre las prioridades negociadoras del gobierno mexicano.

Implicaciones económicas y oportunidades futuras

La revisión del T-MEC presenta tanto oportunidades como riesgos para la economía mexicana. Por un lado, existe la posibilidad de corregir las omisiones estructurales identificadas, particularmente en el sector servicios, lo que podría abrir nuevas vías de crecimiento económico y diversificación productiva.

Por otro lado, las modificaciones al tratado también podrían introducir nuevas restricciones o requisitos que afecten sectores que actualmente se benefician del acuerdo. La falta de información sobre las posiciones negociadoras específicas dificulta la evaluación precisa de estos riesgos y oportunidades.

El contexto global también es relevante para estas negociaciones. Las tensiones comerciales internacionales, los cambios en las cadenas de suministro globales y la creciente importancia de la economía digital son factores que podrían influir en las prioridades de los tres países durante esta revisión.

Lo que falta por saber: preguntas críticas sin responder

El proceso de revisión del T-MEC enfrenta múltiples incógnitas que limitarían tanto la evaluación pública como la preparación del sector privado. ¿Cuáles son las posiciones específicas de cada país sobre los temas a revisar? ¿Por qué México no ha priorizado la inclusión del sector servicios en sus propuestas? Estas preguntas fundamentales permanecen sin respuesta clara.

Igualmente crítico es entender el papel que jugará Canadá en estas negociaciones trilaterales y cuál es el calendario específico para completar la revisión. Sin esta información, resulta difícil evaluar tanto los riesgos como las oportunidades que presenta este proceso para diferentes sectores de la economía mexicana.

La cobertura informativa disponible también presenta limitaciones significativas. Falta diversidad de voces expertas, posiciones del sector empresarial y análisis académico especializado en comercio internacional. Esta carencia de perspectivas múltiples dificulta una evaluación comprehensiva de las implicaciones de la revisión del T-MEC para México.