México está experimentando con un fenómeno político inédito: múltiples instituciones están realizando ejercicios prospectivos hacia 2026, desde simulacros nacionales en el Senado hasta proyecciones de rankings de gobernadores, en lo que parece ser una nueva forma de hacer política basada en escenarios futuros.

Un simulacro nacional sin precedentes

El Senado de la República organizó un 'Primer Simulacro Nacional 2026' en el que participaron más de 1,300 personas, según información oficial de senado.gob. Este ejercicio representa una novedad en la práctica política mexicana, pues históricamente el país no ha realizado simulacros nacionales de alcance político-gubernamental de esta magnitud.

La denominación de "primer simulacro" sugiere que se trata del inicio de una serie de ejercicios similares, aunque las autoridades no han explicado públicamente cuál es la metodología, los objetivos específicos o la frecuencia con que se repetirán estos eventos. La participación de más de mil personas indica un alcance significativo que involucra probablemente a funcionarios de diferentes niveles de gobierno.

Los simulacros políticos son una práctica común en otros países, especialmente para preparar transiciones de gobierno o crisis institucionales, pero su implementación en México marca un precedente que podría indicar una nueva estrategia de planeación gubernamental a mediano plazo.

Proyecciones de aprobación gubernamental hacia 2026

En paralelo, la encuestadora Mitofsky reporta que Ricardo Gallardo recuperó el primer lugar en su ranking de gobernadores en abril de 2026, según sus proyecciones más recientes. Gallardo, actual gobernador de San Luis Potosí, aparece como el mandatario mejor evaluado del país en estas mediciones prospectivas.

Los rankings de Mitofsky son mediciones regulares de aprobación que se publican mensualmente con metodología establecida desde hace más de una década, pero la extensión de estas mediciones hacia 2026 representa una innovación en el monitoreo de la opinión pública. La firma no ha detallado públicamente si estas proyecciones se basan en tendencias actuales, modelos predictivos o escenarios hipotéticos.

De acuerdo con reportes adicionales, nueve gobernadores bajaron en las proyecciones mientras Gallardo experimentó "muchos movimientos" en el ranking de abril de 2026. Esta volatilidad proyectada sugiere que las mediciones contemplan escenarios dinámicos de cambio en la percepción ciudadana hacia los mandatarios estatales.

La agenda económica proyectada

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) analiza aranceles y reforma fiscal como "la apuesta para 2026", según su más reciente reporte. Esta institución, reconocida por sus análisis de política fiscal, está centrando sus proyecciones en las implicaciones de las reformas tributarias y las políticas arancelarias que podrían implementarse en los próximos años.

Las reformas fiscales en México típicamente se discuten en el último trimestre del año para implementarse al siguiente, pero el análisis del CIEP sugiere una planeación a más largo plazo que consideraría el contexto de renegociación del T-MEC, prevista para 2026. La conexión entre aranceles, recaudación y reforma fiscal indica que las autoridades están contemplando escenarios donde las presiones comerciales internacionales podrían requerir ajustes significativos en la política económica nacional.

El análisis del CIEP cobra relevancia especial considerando que 2026 será un año clave para la relación comercial con Estados Unidos, cuando el T-MEC deba ser revisado y potencialmente renegociado.

Un nuevo paradigma político prospectivo

La convergencia de estos ejercicios prospectivos sugiere que México está adoptando un enfoque de planeación política a mediano plazo que no tiene precedentes en décadas recientes. Mientras que tradicionalmente la política mexicana se ha caracterizado por una perspectiva de corto plazo centrada en ciclos electorales de seis años, estos ejercicios indican una evolución hacia la anticipación sistemática de escenarios futuros.

Sin embargo, la naturaleza de estos ejercicios plantea interrogantes sobre su finalidad real. ¿Se trata de herramientas de planeación estratégica, ejercicios de comunicación política, o experimentos metodológicos para mejorar la gobernanza? La ausencia de explicaciones oficiales sobre los propósitos específicos de estos simulacros y proyecciones genera incertidumbre sobre su utilidad práctica.

La participación de instituciones diversas —desde el Senado hasta centros de investigación y encuestadoras— sugiere que este enfoque prospectivo no es una iniciativa aislada, sino posiblemente parte de una estrategia coordinada de anticipación política que busca preparar al sistema político para los desafíos de 2026.

Lo que falta por saber

Las múltiples referencias a 2026 como horizonte de planeación plantean preguntas fundamentales que permanecen sin respuesta. No se conoce la metodología específica detrás del simulacro nacional del Senado, ni qué escenarios exactamente se están modelando o qué resultados se esperan obtener de este ejercicio.

Igualmente, las proyecciones de Mitofsky hacia 2026 carecen de explicación metodológica pública que permita entender si se basan en tendencias actuales extrapoladas, modelos predictivos sofisticados, o simplemente ejercicios hipotéticos de escenarios posibles.

El análisis del CIEP, aunque más tradicional en su enfoque de política económica, tampoco detalla qué reformas fiscales específicas se están contemplando para 2026 o cuáles son los supuestos macroeconómicos que sustentan sus proyecciones sobre aranceles y recaudación.

La ausencia de transparencia sobre estos ejercicios prospectivos podría indicar que se trata de iniciativas experimentales cuya utilidad aún está siendo evaluada, o bien que forman parte de una estrategia política más amplia cuyas implicaciones completas aún no han sido reveladas públicamente. Lo que resulta claro es que 2026 se perfila como un año de especial relevancia para la política mexicana, más allá del ciclo electoral regular.