Mientras empresas como DXC Technology, Civitatis y Eventwo anuncian nuevas soluciones digitales para sectores específicos en Latinoamérica, la transformación tecnológica regional carece de datos concretos que permitan evaluar su verdadero impacto económico y social tres años después del impulso inicial de la pandemia.

El contexto post-pandémico de la digitalización

La crisis sanitaria de 2020-2021 aceleró la adopción tecnológica en Latinoamérica de manera sin precedentes. El comercio electrónico experimentó crecimientos de hasta 300% en algunos países, mientras sectores como seguros, turismo y eventos enfrentaron la necesidad urgente de digitalizar sus operaciones para sobrevivir.

Sin embargo, tres años después, la región sigue enfrentando brechas digitales significativas entre países y al interior de los mismos. Mientras Chile y Uruguay lideran en conectividad con más del 85% de penetración de internet, países como Guatemala o Bolivia apenas superan el 60%, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Esta fragmentación digital se refleja ahora en cómo las empresas presentan sus avances tecnológicos: con narrativas de transformación exitosa pero sin métricas que permitan verificar el alcance real de estas implementaciones.

Los anuncios corporativos: entre la innovación y el marketing

DXC Technology lanzó sus 'Assure Smart Apps' para el sector asegurador, prometiendo acelerar la transformación impulsada por inteligencia artificial. La empresa, según PR Newswire, busca revolucionar cómo las aseguradoras procesan reclamaciones y evalúan riesgos.

Por su parte, Civitatis expande en Latinoamérica con una nueva aplicación, hubs regionales y mayor inversión tecnológica, según información de ladevi.info. La plataforma de turismo apuesta por capturar la recuperación del sector viajero en la región.

Eventwo, empresa especializada en tecnología para eventos, rediseñó su aplicación "enfocándose en la experiencia del asistente", de acuerdo con eventoplus.com. La compañía busca capitalizar el regreso de los eventos presenciales con herramientas híbridas.

Según Infobae, estos desarrollos forman parte de una tendencia donde "la tecnología transforma la movilidad en Latinoamérica" prometiendo "ahorro de tiempo, mayor seguridad y nuevas formas de ingreso". Sin embargo, estas afirmaciones carecen de datos específicos sobre adopción, inversión o resultados medibles.

La ausencia de evidencia verificable

El análisis de estas fuentes revela un patrón preocupante: las transformaciones tecnológicas se presentan como hechos consumados sin proporcionar métricas de adopción, datos de inversión o evidencia del impacto prometido. Esta ausencia de información verificable plantea interrogantes sobre la solidez real de estas iniciativas.

A nivel regional, organismos como la CEPAL han documentado que la inversión en investigación y desarrollo tecnológico en Latinoamérica se mantiene en promedio del 0.7% del PIB, muy por debajo del 2.4% de los países desarrollados. Esta limitación estructural contrasta con las narrativas de transformación acelerada que presentan las empresas.

La fragmentación informativa también refleja cómo se comunican estos avances: a través de comunicados corporativos y notas promocionales, sin el escrutinio de análisis independientes o la inclusión de voces críticas que contextualicen estas afirmaciones.

Sectores en transformación: realidad heterogénea

El sector asegurador latinoamericano, objetivo de las soluciones de DXC, representa un mercado de aproximadamente 150,000 millones de dólares según datos de la Federación Interamericana de Empresas de Seguros. Sin embargo, la penetración de seguros en la región se mantiene en 3.1% del PIB, comparado con 9.1% en mercados desarrollados, lo que sugiere que el problema no es necesariamente tecnológico sino de acceso y cobertura.

En turismo, donde Civitatis busca expandirse, la recuperación post-pandémica ha sido desigual. Mientras México y República Dominicana superaron los niveles de visitantes de 2019, países como Perú y Argentina aún muestran rezagos significativos, según la Organización Mundial del Turismo.

El sector de eventos, área de especialización de Eventwo, enfrenta desafíos particulares. Aunque los eventos presenciales se han recuperado, la adopción de tecnologías híbridas permanece limitada por costos y barreras técnicas, especialmente en empresas pequeñas y medianas que representan la mayoría del sector en la región.

Regulación y política pública: el vacío normativo

La transformación digital en Latinoamérica opera en un vacío regulatorio significativo. La mayoría de los países carece de marcos normativos específicos para inteligencia artificial, protección de datos o transformación digital sectorial, lo que permite que las empresas operen con mínima supervisión pero también limita la confianza del consumidor.

Países como Brasil han avanzado en legislación de protección de datos (LGPD), mientras que México aprobó su Ley Federal de Protección de Datos Personales, pero la implementación y supervisión permanecen irregulares. Esta inconsistencia regulativa complica la evaluación del impacto real de las transformaciones tecnológicas anunciadas.

Los gobiernos de la región han lanzado múltiples "agendas digitales" y "estrategias de transformación", pero la coordinación entre sector público y privado sigue siendo limitada, lo que fragmenta los esfuerzos y reduce su efectividad.

Lo que falta por saber

Las preguntas fundamentales sobre esta transformación digital permanecen sin respuesta. No existen datos públicos sobre tasas de adopción real de estas nuevas tecnologías, métricas de retorno de inversión o evaluaciones de impacto en empleos locales.

Tampoco se conoce cómo estas soluciones tecnológicas afectan a empresas locales o si las promesas de "democratización digital" se traducen en beneficios tangibles para pequeñas y medianas empresas, que representan más del 90% del tejido empresarial regional.

La velocidad real de adopción tecnológica entre diferentes países latinoamericanos sigue siendo una incógnita, así como el papel que juegan las regulaciones nacionales en facilitar u obstaculizar estas transformaciones.

Finalmente, permanece abierta la pregunta sobre si esta digitalización sectorial contribuye efectivamente a cerrar las brechas de desigualdad o si, por el contrario, las amplía al beneficiar principalmente a empresas con mayor capacidad de inversión y usuarios urbanos con mejor conectividad.